Perdóname mamá… Porque he mentido: te dije que caí, y así no ha sido. Olvidé despedirme. Tenía tanto miedo, pavor de abrazarte tan fuerte de no poder soltarte y arrastrarte conmigo a este vacío oscuro en el que estoy cayendo en este instante. Estaba tan equivocado, como lo están estas palabras, y aquellas otras tantas que no te dije antes, ni nunca tal vez por miedo. Puede que te preguntes: ¿Adónde va este vuelo? Yo no lo sé de cierto [...] Muy tarde me di cuenta que el viaje en que me hundo ya no tiene regreso. Si yo fuera un halcón, quizás, pudiera agitar mis alas para escapar de esta corriente de extinción que me ahoga, y que arranca de sus entrañas la vida a mi existencia, pero no puedo. Me creí un águila rapaz, pero soy un simple gorrión sin nido, lo olvidaba: uno domesticado, al que le han cortado las alas y los sueños. Perdóname, mamá por caerme hacia adentro, como se caen estas palabras en mi acento, en este abismo interior q...