Otoño Gris
Involuciona la vida irremediablemente, y sin reparos nos embiste la existencia. Se cansa el mirar, sin remordimientos se acaban las fuerzas, y sin preguntar se acaba el desear… Sin desdén se desgasta la piel, expiran las lágrimas, se secan los ojos, los ríos y los mares y las translúcidas venas de unas manos arrugadas. El rostro empalidece tiernamente, y pierde el color el día, y las noches se hacen más oscuras, largas y frías. Tus pasos menguan con la luna se encorva tu espalda, pero el dolor no basta para impedir que tu sonrisa se estrelle sigilosa y planche tus labios, como si nada. El tiempo tiñe tu pelo negro y lo transforma en hilos de plata, que luego se derriten y caen como las hojas de los árboles en un otoño gris, inevitablemente y sin remedio. Nos encogemos como una oruga, pero sin esperanza la de convertirse en cri...